miércoles, 16 de enero de 2008

Miercoles

Cuando la autocompasión es ideología:

Aplasto un bicho contra el monitor
espejos de pobres
otro,
-Dios no está en los detalles de hoy- me reza el Indio
otro,
las pestañas atadas a mis ojeras,
con la nuca sostengo
el borde astillado del respaldo de la silla.
Sobre el teclado una foto mía a los cuatro años,
escapando de aspirinas
y tarjetas de subte escritas
(clichés de sociedad ascensor).


Pez
Balcon (fragmento):
"(...)Me sentaba contra el vidrio de la puerta y miraba las ventanas de los edificios que daban al aire y luz. Mi preferido era el edificio de enfrente, con grandes ventanales que dejaban ver todo lo que pasaba adentro. Era mi televisión particular, en cada ventana un canal diferente. Asomarme al balcón era entonces sólo una forma de hacer zapping: una cena familiar, una pareja mayor que miraba televisión, un gato que cazaba luciérnagas, dos chicos que jugaban con un perro, alguien que regaba las plantas y, al fin, la pareja del quinto piso.
No era un canal porno. Ella no era rubia, él era algo pelado y ninguno de los dos tenía un físico envidiable. Pero todos los días, alrededor de las once y media, él, desnudo, se arrodillaba sobre la falda de ella para ser castigado como un chico. Después hacían el amor, siempre en la cama, y siempre en posiciones parecidas. Lo hacían todas las noches, y si bien no me excitaban, tampoco me daban asco. Tan entregados el uno al otro, creo que me daban un poco de envidia. (...)"
Negro

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