miércoles 5 de marzo de 2008

De la serie "Amor bonsai en la habitación 47":

II:
Mientras una rajadura de la pared
esquivaba la ventana entreabierta,
el sol de enero fotografió la habitación
que estallaba de colores saturados.
El placard vacío,
el velador parpadeante,
la ropa colgaba de cada borde,
la mesita de luz sostenía
una botella de vino barato.


Las sábanas ya no entraban en escena,
con tu brazo enredado en mi pierna
vi que te reías,
todavía no sabía tu nombre,
vi que te reías.

Pez

Fragmento de "En el fondo de la casa":

"Esta historia empieza un sábado, con música de fondo. Mejor dicho, con música del fondo: esta historia empieza con música del fondo, del cuartito que está al final del jardín. Ahí está mi abuelo, que escucha una y otra vez el mismo disco, uno de Palito Ortega. Dice que es el preferido de mi abuela y que, cuando llegue, se va a alegrar. Pero mi abuela nunca llega. Lo que mi abuelo no sabe es que la abuela está muerta.

Cuando el vinilo termina, se pregunta porque Martita todavía no llegó. Ya va a venir, le digo, aunque yo sé que eso no va a pasar. La abuela murió hace treinta años, el día después de que River rompiera una sequía de dieciocho años sin títulos, ganando el ansiado Nacional de la mano de Labruna y el Beto Alonso. Yo no había nacido, papá tenía quince años y River acababa de salir campeón. Ese día, la abuela salió a comprar facturas para el mate y nunca volvió..."

Negro

viernes 1 de febrero de 2008

Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota: Cruz Diablo!
(Beilinson - Solari)



Zippo, que estaba hecho migas
se mandó en una picada
chistando a su mala sombra
sin copiloto ni nada.

Zippo va camino del infierno cagando leches!
no supo repartir sus fichas
y su cielo ennegrece...

Nunca fué un listo de pesos
siempre un listo de centavos
Su boca arde en maldiciones
que se tragan mal.
Se vá gritando -cruz diablo!
por pura cortesía.

El Himno de Tangópolis le dice
(como al oído...)
que sus aventuras pegan mal
y anuncian poco.

El tipo maduró pronto
y se pudrió bien temprano
un barro que asfixia ésa anguila es la salvajada

Si el perro manso come la bazofia y no dice nada
le cuentan las costillas con un palo, a carcajadas

Demasiados los moretones
muy pocos los encantamientos
Son tantos los cocineros que joden la sopa

Su rocanrol sangra oídos
ya que Dios le truchó el boleto
Zippo, una risa de mil dientes
cargados de azufre.

lunes 28 de enero de 2008

De cómo son hechos los arco iris y por qué se van:
-¡Qué mano!
Formidable derechazo en la jeta del trompa
que lo hizo dar vueltas como un salchichón
sobre la máquina de fiambre.
Y es así como nos echaron de la fábrica
de Caucho, en Constitución.
Y es así como terminaron nuestras
48 horas semanales.
¡Así es como quedamos en la caye!
¡Sin un mango!
¡Otra vez en la caye!
Salimos por Lima
y rumbeamos derechito por Brasil.
Está queriendo amanecer y el humo
de la fábrica se mete entre unas nubecitas
porteñitas, bien engrupidas...
¿Era necesario semejante viaje,
venir de Salta, para ver el arco iris
sobre el techo de una fabriquita, de una bailanta mugrosa?
¿Era necesario semejante trámite,
para que el arco iris entrara
en mi vida, ladinamente, en mi pecho
de gurisito salteño, irreconciliable?
¡Otra vez en la caye!
¡Y sin un mango!
Entramos a trabajar en un tallercito
de cortar tela, en la calle Paso,
pleno Once;
un coreanito cara de River Pley
se acercó y lo mandó al salteñito
a planchar tela.
¡Con una plancha de tintorería!
¡Que infierno cerca de esa plancha!
Ya de noche el coreanito viene
y dice que ya nos podemos ir (¡¿ya?!)
-¡eh, River Pley, vení garpá,
que esta noche hay joda!
-Lin no pagar hasta fin de mes.
Fue lo último que dijo:
el salteñito lo cazó
de las mechas y le enseñó toda
la furia salteño-boliviana,
le puso la cabeza bajo la plancha
de tintorería, la cabeza del amariyo
humeaba, humeaba...
¡Era de ver y no creer!
¡Era de ver y eyacular!
¡Payo de mierda! ¡Ojo de concha inclinada!
¡te guai a volvé a Shangai!
puteaba el salteñito
hecho la piel de Judas.
El salteño, petiso y jetón,
de lejos con aire a Housemann,
lo embocó de entrada
y después se desquitó con la hijita
coreanita de 13 años,
la apretó contra la pared,
le bajó la bombacha
y se la puso
por atrás y en seco.
¡Era de ver y eyacular!
¡Era de ver y eyaculear!
¡Viva Tailandia!
¡Asiática hepatítica!
¡Hija de Li Po!
¡Pindapoy!
Se le derretían las orejas al amariyo
cuando veía cómo la culeaban a su hija.
¡Es virgencita!
La coreanita que se retorcía entre
la pared sucia, despintada
y la pija del salta.
-¡Yamanochuqui ando!
-¡Yamanochuqui ando! -decía.
¡Me están culeando!
¡Me están culeando!
Los vecinos llamaron a los bomberos
justo cuando la leche del Salta
caía sobre la piernita de la ponja.
Los bomberos venían a todo lo que da,
por Pueyrredón, en contramano.
¡Qué bestias!
¡Que aspamentosos!
Caían los manguerazos sobre el tallercito
de cortar tela.
El vapor se elevaba hasta el cielo
y formaba un bello arco iris.
¡Qué llueva, que llueva, los pajaritos
cantan los ponjas se levantan!
Le titilaba el culo a la ponja
y en cada titilar le salía un poquito
de leche salteño-boliviana...
¡Era de ver y no creer!
¡Era de ver y eyacular!

Washington Cucurto

jueves 24 de enero de 2008

Jueves


Pez:

Negro:


miércoles 16 de enero de 2008

Miercoles

Cuando la autocompasión es ideología:

Aplasto un bicho contra el monitor
espejos de pobres
otro,
-Dios no está en los detalles de hoy- me reza el Indio
otro,
las pestañas atadas a mis ojeras,
con la nuca sostengo
el borde astillado del respaldo de la silla.
Sobre el teclado una foto mía a los cuatro años,
escapando de aspirinas
y tarjetas de subte escritas
(clichés de sociedad ascensor).


Pez
Balcon (fragmento):
"(...)Me sentaba contra el vidrio de la puerta y miraba las ventanas de los edificios que daban al aire y luz. Mi preferido era el edificio de enfrente, con grandes ventanales que dejaban ver todo lo que pasaba adentro. Era mi televisión particular, en cada ventana un canal diferente. Asomarme al balcón era entonces sólo una forma de hacer zapping: una cena familiar, una pareja mayor que miraba televisión, un gato que cazaba luciérnagas, dos chicos que jugaban con un perro, alguien que regaba las plantas y, al fin, la pareja del quinto piso.
No era un canal porno. Ella no era rubia, él era algo pelado y ninguno de los dos tenía un físico envidiable. Pero todos los días, alrededor de las once y media, él, desnudo, se arrodillaba sobre la falda de ella para ser castigado como un chico. Después hacían el amor, siempre en la cama, y siempre en posiciones parecidas. Lo hacían todas las noches, y si bien no me excitaban, tampoco me daban asco. Tan entregados el uno al otro, creo que me daban un poco de envidia. (...)"
Negro

jueves 20 de diciembre de 2007

Pez:

Negro:



martes 18 de diciembre de 2007

Martes

Porco Rex:

01 - Pedia siempre temas en la radio
02 - Ramas desnudas
03 - Sopa de lagrimas (para el pibe delete)
04 - Te estas quedando sin balas de plata
05 - Tatuaje
06 - Porco Rex
07 - Veneno paciente
08 - Por que sera que no me quiere dios
09 - Y mientras tanto el sol se muere
10 - Martinis y tafiroles
11 - Flight 956
12 - Vuelo a sidney
13 - Bebamos de las copas lindas